¿Trabajamos o Sobrevivimos? La Esclavitud Laboral en Latinoamerica
- Mar Vildosola | Lux de luna

- 14 oct 2025
- 21 Min. de lectura
Actualizado: 21 nov 2025

*El contenido de esta nota no tiene ningún fin político; son resumenes de reuniones online en distintas app las personas se unen atraidas por el titulo y brindan su comentario. El único objetivo de esta nota es crear un espacio respetuoso para conversaciones profundas, donde todas las personas, sin importar su estatus social o posición política, puedan expresarse con sinceridad lo que sienten y desde su experiencia.
Mi primera motivación para hacer el conversatorio de "Esclavitud laboral" fueron dos noticias; la primera fue que un amigo había muerto en su trabajo y la segunda, un amigo cuyo trabajo le estaba dando tanto estrés que le había afectado la salud significativamente. Yo misma experimenté mucha inconsciencia en el trabajo por parte de líderes de los grupos y también de los trabajadores que no reclaman sus derechos; más bien, buscan ver su interés propio, por ignorancia de sus derechos, sin darse cuenta, o haciéndolo deliberadamente o inconscientemente. Toda la sociedad se ve afectada por ello.
Te invito a ver este video de menos de dos minutos que te hará reflexionar, si nuestra situación ha cambiado después de la abolición de la esclavitud: La racionalización de la esclavitud: https://vt.tiktok.com/ZSU5fnFHw/
Después de las 10 conclusiones del conversatorio encontrarás los comentarios completos de algunos de los participantes del conversatorio. Ellxs son de distintas partes de Latinoamérica; entre ellos encontrarás abogados, arqueologos, diseñadores, trabajadores de supermercados entre otros, cada uno te habla de la sinceridad y la experiencia. 🙋🧑⚖️🙋🙋🙋♀️ Si te gustaría participar en estas reuniones hay un link al final con mi boletin "Latam Speaks".
✅ 10 Conclusiones del Conversatorio sobre Esclavitud Laboral (Latinoamérica):
1. Las leyes existen, pero no se aplican con eficacia en la mayoría de los países latinoamericanos. La falta de voluntad política, mecanismos de control y sanción reales hace que las leyes laborales queden muchas veces en papel, sin garantías prácticas para los trabajadores.
2. El miedo a perder el empleo impide que las personas denuncien abusos. Muchos trabajadores aceptan malas condiciones por necesidad, presión económica o temor a ser reemplazados fácilmente, lo que perpetúa la explotación laboral.
3. El desempleo y la sobreoferta de mano de obra aumentan la precariedad laboral.Empresas aprovechan el alto desempleo para exigir más por menos, incluso pidiendo títulos avanzados para empleos mal pagados.
4. En muchos países, la cultura del sacrificio se normaliza como “esfuerzo personal”.Personas interiorizan la explotación como una etapa “necesaria” para progresar, lo que lleva a justificar largas jornadas, sin pago extra, por objetivos individuales como comprarse una casa o independizarse.
5. La autoexplotación es una forma moderna de esclavitud voluntaria.Los ideales de éxito, productividad y autosuperación muchas veces empujan a las personas a exceder sus límites, afectando su salud física y mental.
6. En EE. UU., a pesar de sus propios problemas, el sistema laboral tiene mecanismos claros y respetados.El trabajo se paga por hora, el tiempo extra es remunerado, y hay leyes visibles y exigibles en los lugares de trabajo. Esto genera mayor protección y claridad para el trabajador.
7. Falta formación legal y conocimiento de derechos en la población.Muchos abusos se perpetúan por ignorancia. Estudiar aunque sea lo básico de leyes puede empoderar a las personas para defenderse y no ser manipuladas.
8. El contexto socioeconómico condiciona la dignidad del trabajo. No es lo mismo trabajar muchas horas por elección que por necesidad. En muchos países, los bajos salarios obligan a las personas a jornadas extenuantes para cubrir necesidades básicas.
9. Algunos jóvenes y cada vez más rechazan el modelo tradicional de trabajo esclavizante. Muchos optan por emprendimientos, redes sociales o empleos no convencionales. Esto no es flojera: es rechazo a un sistema injusto que no garantiza dignidad ni futuro.
10. Los espacios de diálogo como este son vitales para construir conciencia colectiva.El problema es estructural, pero desde la conversación, el conocimiento compartido y la acción individual también se pueden generar transformaciones reales.
COMENTARIOS COMPLETOS PARTICIPANTES
🙋EL SALVADOR (desde EEUU):
Existen leyes, pero realmente los políticos no toman las acciones para que existan los medios materiales para que esas leyes se respeten y se cumplan.
¿Qué pasa en Estados Unidos? Este es un dato interesante de Estados Unidos, para que vean la gran diferencia. Aquí en Estados Unidos trabajamos por hora; aquí no trabajamos por jornada, aquí no es del día, no, no, no, no, no. Aquí es: 8 horas, perfecto, es un full time, o sea, un tiempo completo. Es de entre 4 a 6 horas, ya sea que sea un trabajo de 4 horas o que fuera uno de 6. Y si, supongamos, que la hora vale $10, entonces si tu parte es de 4, pues es $40. Si es de 6, pues $60. Si son 8 horas, $80. Simplemente multiplicar y es todo. ¡Listo! O sea, ahí no hay debate.
¿Quieres que me quede una hora extra? Bueno, me la pagas: hora y tiempo y medio, se dice, o sea, el 150%, te la tienen que pagar. Si la hora regular vale $10, eso quiere decir que la hora extra va a ser $10 más $5, que sería $15: el 150%. O sea, mi jornada es de 8 horas. ¿Quieres que me quede a la novena hora? Perfecto. Ya sabes que a partir de la novena hora, esas horas van a valer $15, no $10. Y así es. Y así es la ley.
Y dato interesante: en los trabajos obligan a los empleadores a pegar —o sea, les dan una, ¿cómo les podría decir?, pancarta o cartulina, — son como que fueran unos pósters grandotes, y los tienes que pegar, por ejemplo, en la cocina o en el lugar en donde los empleados toman su lonche o van a descansar. Y ahí están todas las leyes laborales. Bueno, lo más importante: hasta cuánto te deberían de estar pagando, hasta qué derechos tienes, qué seguro, bla bla bla, todo, todo. Y si el empleador lo quita: venga, lo demandan, prácticamente.
Eso es una lástima, la verdad, que nuestros países no hayan progresado todavía en eso, que es, digamos, más justicia para los trabajadores. Aquí en Estados Unidos realmente eso ya está superado, súper avanzado. O sea, aquí no hay eso de “échame la mano”, “apoya a la compañía”. No, no, no. Aquí: trabajo, me pagas. ¿Una hora más? Me pagas 150% más. Es simple, pura matemática. ¿Quieres más de mi tiempo, más de mi trabajo, más de mi energía? Pues entonces yo necesito recibir más dinero. Simple.
Así funciona el sistema en Estados Unidos. Así que esas impresiones son las que quería compartir con ustedes, porque estuve escuchando desde hace un buen rato cómo funciona, y no me extraña, porque también en El Salvador funciona de esa manera. No sé qué tanto ha mejorado El Salvador, porque tengo años de no regresar, pero pues es una realidad muy común para los países latinoamericanos en general.
Eso sería looks, pero no sé si antes de irme —porque me tengo que ir— alguien tiene alguna duda, alguna pregunta. Con gusto puedo responder algo.
Sorprende cuando uno vive en Latinoamérica ver cómo funcionan las cosas aquí. El empleador, cuando tú has “ponchado” —o sea, cuando ya has marcado tu salida—, ya no te puede ni siquiera, ni siquiera quizás volver a ver ni hablarte. Sí, de radicales. Yo he tenido experiencias de ese tipo. O sea, yo les puedo decir: sí, yo tenía una vez a una persona que nos colaboraba en la empresa y yo le decía: “Ey, fíjate que se me olvidó esto del correo de tal”, y me decía: “OK, ya ponché”. Ah, ok. Callado. Tan sencillo.
Ya ni siquiera puedes hablar, al menos no puedes hablar con el empleado nada, absolutamente nada relacionado al trabajo. Si yo, por ejemplo, le hubiese dicho: “Hey, ¿cómo está tu familia?”, ella no me puede decir “ya estoy fuera del trabajo”. ¿Por qué? Porque no estábamos hablando de trabajo. O sea, ya no puedes hablar de trabajo, no le puedes ni siquiera hablar del trabajo, hacerle preguntas de trabajo, no le puedes llamar por teléfono, no le puedes mandar mensajes de texto, porque eso se puede interpretar como acoso laboral, y es demandable.
Ok, esos son algunos datos desde aquí, desde Estados Unidos.
🙋♀️MÉXICO:
Okay, las leyes existen, sí, pero o sea, la gente no denuncia y no se queja justamente porque, pues, por el miedo de perder sus empleos, ¿no? Y dicen: “Ay, pues vete, y en 5 minutos me consigo a otro”, ¿no?
Este… también lo que pasa mucho aquí —y bueno, yo creo que también en todo el mundo— es que los trabajos están muy centralizados en las grandes ciudades de México. Pero, por ejemplo, aquí pasa mucho que la gente del Estado de México, que es el estado pegado acá a la ciudad, trabaja en la ciudad, pero vive allá. Entonces, lo que pasa es que sus traslados para llegar al trabajo son de 3 horas de ida y 3 horas de regreso.
Entonces, una persona que aguanta 6 horas de trayecto para llegar a su trabajo, pues, realmente yo creo que ya lo de menos va a ser eso, ¿no? O sea, como que, si aguanta tantos traslados y todo eso, también va a aguantar todo este tipo de maltratos. Y, de hecho, yo lo vi porque yo estuve en un trabajo cuando estaba yo terminando la universidad.
Me metí a un trabajo así, básico. La mayoría no había podido acceder a estudiar en la universidad, y la mayoría de la gente era mayor. Entonces, también pasa mucho esta agresión que se le hace a los adultos mayores, ¿no? Es como: “¿Cómo voy a dejar mi trabajo si en otro lugar ya no me van a emplear? Ya sea porque no tengo carrera, porque ya tengo tantos años… o sea, no me van a dar empleo.” Entonces, aguanto malos tratos, aguanto acosos, aguanto de todo porque no puedo dejar este trabajo por necesidad.
Y yo lo viví, porque, o sea, en ese trabajo justo, la jefa que estaba era una persona muy agresiva. O sea, a mí me daba mucho estrés, mucha ansiedad, porque era una persona sumamente agresiva. No sabía liderar, nos regañaba, estaba totalmente loca. Pero yo al final sentía muy feo por mis compañeros porque, pues, como les digo, ya era gente mayor y gente que simplemente se aguantaba, ¿no?
O sea, yo tuve al menos la oportunidad y el privilegio —por así decirlo— de poder salirme de ahí, porque, pues, ya iba a empezar a trabajar en algo de mi carrera. Pero, pues, es muy crudo eso que se vive, y es una realidad de muchísimas personas aquí.
Entonces, sí. O sea, siento que ya se creó como toda esta manipulación y, pues, al final es por necesidad. Pero es como un ciclo vicioso, ¿no? Porque es como: necesito el trabajo y, por eso, permito que pasen sobre mis leyes, sobre mis derechos, y entonces me dejo porque lo necesito, ¿no? Y se hace eso, ¿no? Como que ya saben: “Ah, pues, este no se va a ir y, pues, me vale sus derechos. Y si no, pues me consigo a otro.”
Y, de hecho, he visto muchos comentarios de gente que, cuando se queja, los mismos otros empleados les dicen: “Ay, pues, este… renuncia y ya, van a conseguir a otro.” O sea, incluso ya lo están… como que, entre ellos, no sé si normalizando o qué, pero, pues, sí es algo muy crudo.

🙋♀️PERÚ:
Como yo trabajaba en ventas, yo no lo veía como una esclavitud. Yo lo veía como mi etapa de burro, en que para mí era una oportunidad. Si yo me quedo 2 horas más en la tienda, pero a mí me dan la oportunidad de vender y, por ende, comisionar, eso significaba más plata para mí. Entonces me acercaba cada vez más a mi meta. Yo no lo veía como una explotación.
Es más, a mí me ponían de ejemplo —que nunca me gustó que me pongan de ejemplo, la verdad—, pero, por ejemplo, en mi chamba, en mi trabajo, la mayoría no quería trabajar domingo. Y para mí, el domingo era el mejor día de trabajo, porque como los demás descansaban, como que decía: “Ay, vamos, pues, ahora que tenemos tiempo. Ya de lunes a sábado no podemos, porque también trabajamos en oficina.” Entonces los domingos iban a la tienda a comprar.
Entonces yo captaba esos clientes, ¿me entiendes? A pesar de que no me daban ni un pago de hora extra, ni ningún beneficio, pero yo tenía claro —como lo repito— que esa era mi época de burro. O sea, aunque yo quisiera mañana hacerme un Rockefeller, independizarme, lo que sea, yo sabía que necesitaba dinero para eso, ¿me entiendes? Para poder despegar mi sueño. Entonces decía: “Esto es temporal, esto es temporal.” Yo sabía que iba a llegar un momento en que me iba a independizar, que iba a tener… o que estaba trabajando para mi carro, mi casa, no sé, pero lo veía. Lo veía al fondo del túnel, y eso hacía que yo no me desanime.
Entonces, yo creo que para los que son como en mi caso —que somos trabajos de ventas, porque yo siempre he trabajado en ventas, ya sea en bancos, pero también he trabajado (porque vendíamos intangibles) en una marca de carro muy conocida, que también lo he dicho—, y las comisiones eran atractivas. Entonces yo, más bien, no lo veía como castigo.
Tanto así que me estresaba más bien cuando me enfermaba y no faltaba un día al trabajo… me enojaba.
🙋DEL SALVADOR (en EEUU):
Yo les recomendaría que estuvieran un poquito al tanto de las leyes, porque lo que tienen las leyes es que… si yo tuviera que resumir —si alguien me tuviese que preguntar:
“Oye, ¿qué te enseñan en la carrera de Derecho? ¿Qué les enseñan a ustedes?”—
Resumiría en pocas palabras y diría:
Te enseñan a estudiar y a conocer el poder. Así de simple.
Si estudias leyes, nadie te puede mentir, nadie te puede engañar. Conoces el poder. Conoces el poder. Ningún político te puede engañar, ninguna ley te puede pisotear. Y si te quiere pisotear, por lo menos, como abogado, puedes hacer algo: puedes poner recursos, etcétera, etcétera.
Con solo estudiar lo básico… con solamente que una persona se dedicara, por ejemplo —yo creo que en las universidades hay acceso gratuito— tú puedes ir a una universidad de oyente y puedes estar escuchando. Si alguien quisiera agarrar una instrucción en Derecho de manera gratuita, puede hacer eso. Puede ir a una universidad de su país, asistir como oyente, sentarse y pasar dos años —el primer año y el segundo año de la carrera de Derecho—, y te digo que con eso ya tienes las bases. Es suficiente.
Ya después, si quieres más, pues ya viene que te quieres especializar en otras cosas. Pero con dos años, ya estudiaste lo básico que te permite que nadie te engañe.
Entonces, esa es la recomendación que le haría a alguien: mientras las personas no estudien un poco, no sepan de leyes, realmente a veces van a empezar a hacer afirmaciones que son soñadoras.
O sea, tú tienes que conocer cómo funciona el poder, cómo funcionan los políticos, qué es la democracia. Tienes que crear propuestas de cómo cambiar las cosas. No simplemente decir: “Porque los políticos son corruptos”. No. Tienes que decir: “Hay que crear una ley anticorrupción”, por ejemplo.
¿Cómo se crea una ley? Todo eso tienes que conocer si realmente quieres cambiar algo...
🙋DE PERU:
Está tipificado muy bien lo de las 8 horas, ¿no? En las constituciones, casi de todos los países está establecido eso también, o por lo menos en la jurisprudencia, ¿no?
Sin embargo, la realidad —digamos, la libertad de cada uno en lo laboral—, bueno, eso es una cuestión más, como decía Lux, de cada uno. Entonces, no es que uno puede trabajar 8 horas, eso depende. Algunos pueden decir que es por preferencia, otros pueden hacerlo simplemente porque se sienten bien, otros porque necesitan más dinero, ¿no?
Pero lo que establece la legislación internacional, y que debe estar en las constituciones, es: 8 horas. Ese es el acuerdo, digamos, mundial. Entonces, sobre esa base es que hay que defender los derechos. Pero más allá de eso, como les digo, eso depende de cada uno.
Ahora, el otro lado es lo siguiente:
O sea, hubo épocas —en el modelo de industrialismo— en que las horas y las formas de trabajo eran impuestas más desde afuera. Pero en los últimos años vemos que es más desde dentro del ser, ¿no? O sea, a veces hay conceptos donde dices: “El éxito es el esfuerzo”. Está bien, eso lo entendemos. Pero sin embargo, eso ya se trastoca.
O sea, ¿cómo es posible que uno pueda trabajar horas y horas, descuidando su salud? Porque a veces luego vienen las consecuencias. No puede ser: “Quiero ser exitoso, exitoso…” pero a veces hay un concepto de éxito superficial, ¿no?
Entonces, en esa lógica hay una autoexplotación que se genera. Más allá del derecho internacional, por ejemplo, está el deseo interno. “Quiero hacer esto, quiero tener un carro, quiero tener esto o aquello…” Entonces a veces quedamos en la superficialidad, y se genera esa autoexplotación.
Como decían, en la época industrial —cuando fue la Revolución Francesa y todo esto— era una cuestión más disciplinaria en lo laboral. Es decir: “Tienes que trabajar tantas horas.” Ahora dices: “El éxito, el liderazgo…” y todos esos conceptos que a veces vienen manipulados, hacen que el ser humano caiga en una, digamos, autoexplotación.
Por ejemplo, ¿qué significa el éxito? Generalmente es la materialidad. Y para lograr esa materialidad tienes que trabajar horas y horas. Claro, no es el caso de todos. Por ejemplo, hay necesidades también. En países pobres como el nuestro, mucha gente trabaja muchas horas porque lo necesita. No puede solventar, con un sueldo mínimo o con sueldos paupérrimos, las necesidades básicas, que están relacionadas a los derechos fundamentales o a los Derechos Humanos.
Entonces, este tema es bastante complejo.
Lo que podría finalmente decir es que habría que valorar, dentro de ese aspecto: ¿qué es lo más valioso?
Para mí, es la salud. Por ejemplo, yo antes trabajaba más de 8 horas, ¿no? Pero últimamente dije: No. Prefiero hacer cosas que me gustan. Quiero vivir la vida. Escribo, leo, pienso en las horas que no trabajo. O simplemente hago actividades que me dan calidad de vida.
Eso es porque, de alguna manera, ya tengo un poquito más, digamos, que me permite responder a mis necesidades. Pero si, como antes, al inicio, tenía más necesidades, entonces tenía que trabajar más horas.
Va a depender del concepto, como decíamos:
¿Qué queremos en la vida? ¿Cuál es nuestra visión?
Entonces, finalmente, reiterando:
¿Qué es lo que podemos hacer?
Yo creo que, como ya lo dijeron ahí, hay que exigir que el derecho constitucional de cada gobierno establezca con claridad —de una manera más explícita— este tema de las 8 horas, o los acuerdos que cada Estado tiene. Porque si eso no ocurre, uno puede recurrir, digamos, al tribunal internacional.
Eso sería.

🙋DE ARGENTINA:
Esa es una de las cuestiones que en Estados Unidos no han resuelto todavía. Tienen, digamos, un presupuesto con más bases militares en el mundo que hospitales, lo cual es una locura.
Y otra cosa que decía Diana, con la que estoy de acuerdo —aunque hay una cuestión con la que hay que tener cuidado—, es no acostumbrarse al maltrato. Más allá de que no te respeten las horas de trabajo, lo cual es difícil, vos podés trabajar un par de horas más, que no te las pagan como extras pero te las pagan igual, en un ambiente de trabajo que no sea bloqueante, por favor, como para que no te afecte tanto.
Ahora, una cosa es hacer eso… y otra es: “Bueno, ya está, estoy prácticamente condenado a no decirle que no a ese empleo”, porque corrés el riesgo de volver a quedarte en la calle o porque te tenés que volver a tu país.
Entonces, el asunto es: bueno, sí, tenemos que ver qué hacemos con lo que hay disponible. Obviamente, abrir la cabeza, pero no tanto como para que se nos caiga el cerebro. ¿Me explico? O sea, tampoco irse al otro extremo de no aceptar que hay una realidad, lamentablemente. Una cosa es que no me guste mi trabajo y otra es quedarme sin trabajo.
Y yo, honestamente, prefiero que no me guste el trabajo, pero tenerlo, porque es mucho peor no tenerlo, en muchos casos. Hasta donde el cuerpo aguante, y hasta que salga algo mejor.
El tema es… por ejemplo, a mí me pasaba. Yo trabajaba en un trabajo que era muy exigente, acá en Argentina. No eran muchas horas, pero sí era muy exigente el trabajo, y el trato no era del todo bueno.
Entonces, ¿yo qué hacía? Me enfriaba la cabeza y decía:
“Okay, ¿yo voy a ir a trabajar o no voy a ir a trabajar? Sí. Obviamente que voy a ir a trabajar hoy, mañana, pasado… ¿voy a ir, sí o no? Sí.”
Bueno, una vez que yo tenía claro eso —más allá de que, en el fondo, no quería—, pero yo sabía lo que iba a hacer o lo que no iba a hacer. Entonces digo:
“¿Cómo hago para que, en lugar de estar mirando el reloj a ver cuánto falta para irme de acá, por Dios, que me quiero ir a mi casa, cómo hago para trabajar sin que el reloj me esté torturando?”
La única opción es hacerse una especie de burbuja mental. Concentrarte en tu trabajo y hacerlo todo lo que puedas, a tu manera.
Aunque te parezca una ridiculez, lo estás haciendo por vos mismo. Estás tratando de que te pese lo menos posible.
Entonces: “Estoy acá ahora, de 8 a 18. Soy repositor en un supermercado. ¿Cuál es mi trabajo? Que yo lo haga mejor o peor no me va a garantizar una mejora salarial. Al contrario: si lo hago sin ganas, probablemente me equivoque más.”
Entonces, le voy a poner ganas. No para quedar bien con nadie, sino para que a mí no me resulte tan pesado.
¿Y después a quién beneficia que yo haga bien mi trabajo? A la gente que va a comprar, a los clientes. Beneficia a mis compañeros de trabajo, porque yo no los estoy cargando con mi trabajo.
O sea, uno tiene la opción de ver el lado positivo.
¿Y qué es lo que tiene a mano, inmediatamente, que sí depende de uno?
Mi empleador va a ser mejor o peor… no lo sé. Pero, ¿qué pasa cuando vos no querés perder el trabajo? Si vos le das vuelta a la situación, si vos le torcés la cuestión a tu empleador, le decís:
“Sí, está bien. Yo entiendo que vos te pensás que tenés derecho a tratarme mal y todo. Pero yo no. Yo vengo a trabajar y hago mi trabajo muy bien. No bien: muy bien. Y le pongo ganas a eso porque lo estoy haciendo por una cuestión de amor propio.”
Con eso, a vos —como empleador— te quito argumentos para descalificarme. Te quito motivos para echarme. O sea, no tenés motivos para echarme. Si tengo algún problema, te va a costar más decirme “no te voy a ayudar”. Si vos ponés la voluntad de hacer las cosas dentro de lo difícil, porque vos las hacés de esa manera, y no las hacés por el maldito que te está pagando, sino por todo lo bueno que genera eso que vos hacés —tu sueldo, tu servicio hacia un cliente, tus compañeros de trabajo que no tienen que andar ayudándote, sino que vos los ayudás a ellos—… con eso, lo que vos generás es una especie de inmunidad para todo lo estresante y todo lo malo.
El estrés, básicamente, en el trabajo, es tener que estar esforzándote constantemente en contra de tu voluntad, todo el tiempo. Eso es lo que te mata en el trabajo.
Entonces, la conclusión lógica que yo saqué es:
Si yo lo voy a hacer de cualquier manera, este trabajo, sí o sí, porque no me quiero quedar sin trabajo… ¿qué gano con hacerlo de mala gana?
Esa fue mi solución para no quedarme sin trabajo y para no enfermarme.
Y de hecho, no me enfermé, y logré salir de ahí.
Gracias a Dios, hoy en día soy jardinero, y mi trabajo son mis clientes —que en su mayoría son vecinos— porque ahora vivo en una ciudad muy chiquitita.
Y yo, a veces, termino muy cansado y todo… pero no estoy estresado y no estoy enojado con nadie.

🙋REPUBLICA DOMINICANA:
La cantidad de trabajo ocupado y todo eso… en Latinoamérica el fenómeno lo podemos aplicar primero recordando que las empresas privadas se apoyan en la tasa de desempleo. Mucha gente dice: "Oh no, la explotación laboral no existe, porque cuando tú entras a trabajar, tú aceptas las condiciones del lugar".
Eso es mentira.
Porque, al final de cuentas, hay un número limitado de empresas en el entorno en el que tú estás.
Cuando tú le sumas el desempleo que hay para esas mismas posiciones —posiciones que, por ejemplo, podrían ser pequeñas, como un auxiliar contable, que vendría siendo un primer empleo para alguien que recién se gradúa de contabilidad— pero cuando tú revisas la cantidad de solicitudes para esa posición, tú tienes personas con maestría y doctorado aplicando para el mismo puesto de auxiliar contable.
Eso te habla a ti de la cantidad de desempleo que tú tienes.
¿Y qué hace el empresario? Dice: “Bueno, ya que tengo tanta oferta, el que yo vaya a contratar para esta posición tiene que rendirme por lo menos por cinco empleados”.
Entonces, en ese paso, nosotros como trabajadores… la parte de los sindicatos representa una mayoría.
Y esa mayoría le exige al Estado. Porque el único que puede negociar directamente con el sector privado en relación a mejoras, en relación a —por así decirlo— beneficios para los trabajadores, es el Estado.
El Estado es el mediador directo.
Entonces, al final de cuentas —no sé en otros países, pero en la mayoría— las empresas privadas también tienen sus propias organizaciones y sindicatos que velan por sus intereses.
Ahora, muchas personas lo ven y lo comparan con otros modelos, y dicen:
“Oh no, pero cuando la gente va a Estados Unidos, Europa, Canadá… trabaja 14 horas y ahí no le molesta”.
Es diferente.
Estás hablando de un migrante. Por ejemplo, mis padres actualmente viven en Estados Unidos, y ellos te lo dicen: “El latino puede trabajar 15 horas corridas”, porque es diferente: hay un salario diferente, comodidades diferentes, derechos distintos que entran en ese espectro.
Y la gente, a veces, solo quiere decir: “Oh no, porque tú puedes hacerlo allá, tú puedes hacerlo acá”.
Toman muy a la ligera el tema.
Cada día se recortan más beneficios, se ponen más requisitos para las solicitudes. Entonces tú ves una posición que va a pagar el salario mínimo…
¿Cómo puede ser posible que tú me estés pidiendo 7 años de experiencia y una maestría, para un puesto que va a pagar el salario mínimo?
Esa posición no vale la inversión que cuesta hacer una maestría.
De ahí viene lo que pasa con los jóvenes y los puestos de trabajo.
Las personas jóvenes están rotando mucho de empleo por eso mismo, porque no somos la generación que va a decir:
“Encima de aguantar un salario precario, voy a estar sobrecargado de asignaciones, y además tengo que aguantar acoso o a una persona que no puede comunicarse verbalmente…”
Y por eso, yo a veces no juzgo a las personas que dicen:
“Ah, no, porque hay demasiados tiktokers, demasiadas tiendas virtuales”.
Pero hay muchos jóvenes que lo que dicen es:
“Puedo trabajar con una cuenta virtual por dos o tres años, y termino teniendo un ingreso parecido al de una persona que estudió 4 años en la universidad, hizo su tesis, pasó 6 u 8 años dentro de una universidad… para que después un tiktoker y yo tengamos el mismo ingreso mensual”.
Entonces, mientras se siga apoyando la idea de que “si apoyamos al empresario, el empleado va a tener una mejoría”, estamos errados.
Si por los empresarios fuera, harían lo posible para que trabajáramos gratis.
Recordá que la esclavitud no se abolió por un tema de bondad o moralidad. Se abolió por factibilidad.
Cambió el método, no la intención.
De a poco vino cargado, pero pues… como empleado, yo siempre le voy a decir a la gente:
Lo único a lo que tú tienes que tenerle fidelidad en esta vida es a tu salario.
Tú no le debes nada a una empresa. Tú no le debes nada a un patrón.
Tratá de poder escalar como tú quieras, desde donde estás.
Tú puedes escalar: sacá todo lo que puedas del lugar donde estás trabajando.
Actualizá tu currículum, hacé los cursos que son convenientes, y en las horas libres que tengas, andá a otras entrevistas y conseguí un mejor trabajo.
Porque, al final de cuentas, a veces nosotros esperamos que el Estado, que se alía con las empresas privadas, haga algo por nosotros.
Y te das cuenta —no sé cómo sea en sus países, pero aquí en República Dominicana— el aumento salarial, por ejemplo, en una empresa grande, es de un 5% anual.
Pero la renta sube 10% anual.
La inflación está en 8% anual.
O sea:
Lo que te aumenta el trabajo, no alcanza para lo que aumentan los precios.
¿Y qué hace el Estado por ti? Nada.
Y por eso tú ves que cada día, miles y millones de personas miran hacia el exterior, a tener que trabajar 15 horas.
Porque da pena decir que yo conozco casos de personas que eran directores en empresas, y actualmente están en el extranjero lavando manzanas, trabajando en un Walmart, y están percibiendo mejores ingresos allá.
Es difícil, pero es la realidad que tenemos nosotros en Latinoamérica.
Crítica, crítica… o sea, lo estoy diciendo quizá sin mucha estructura, porque es una idea que me vino ahorita que estabas platicando.
Pero quizás… un balance entre eso, ¿no?
¿Qué puedo hacer yo desde mi lugar también, para beneficiar mi vida, mi estado de ánimo, mi salud… pero también teniendo en cuenta todos estos factores que influyen?
Al final, vivimos en ciertos países, y todo eso influye, todo nuestro contexto influye.
No podemos vivir en una burbuja.
Entonces, sí, quizás hacer un proyecto como este: generar una comunidad que pueda abrir estos diálogos, y dentro de estos diálogos, cada uno como individuo ver qué puede hacer desde su lugar.
Más o menos esa es mi idea.
🙋♀️DE PERU:
Ley de Pareto: El cerebro… o sea, yo estoy hablando solamente de trabajo de oficina, porque los trabajos físicos o de campo son distintos, ¿no? O sea, los de oficina. Generalmente, digamos que se produce algo de alto valor durante dos o tres horas al día. Pero no, o sea, luego el resto del tiempo es como para descanso, o para hacer otras cosas que no son tan relevantes para el puesto.
Entonces, a veces la gente piensa que está realmente trabajando ocho horas (o más), pero en realidad no es así.
Y yo creo que… hay también un libro —yo me acuerdo— que hablaba de esto. Decía algo así como “La semana laboral de 4 horas”, creo, o también se refería a jornadas de cuatro días laborales, que ya se están aplicando en otros países. Creo que en Japón o en países nórdicos —no recuerdo muy bien— y están obteniendo resultados positivos. La gente produce igual o incluso más con ese tipo de horarios o jornadas.

El problema es que cuando tú trabajás demasiado, es ahí cuando ya viene el estrés, y cometés más errores, porque el cerebro no está capacitado para recibir tanta estimulación. Digamos que tiene sus picos de energía y atención por dos o tres horas —como decía— y después decrece.
Entonces, imaginate alguien que trabaja en horario nocturno. Esa persona, de por sí, por eso creo que es el trabajo que mejor paga (o bueno, eso creo, no estoy segura), porque el pico de energía generalmente sucede en las mañanas y hasta en las tardes, no en el horario nocturno, que es cuando el cerebro ya se está “apagando”.
Yo pienso —y aplico— la Ley de Pareto en muchas de las cosas que hago, en mis proyectos también. Porque sé que si dedico, digamos, no sé, 20 horas semanales a un proyecto X, solamente el 20% de esas horas (unas 4 horas) me van a dar el 80% de los resultados.
Lo mismo con los clientes: el 20% de tus clientes te va a generar el 80% de tus ingresos.
Y en cuanto a lo que dijo Mr. X, solamente quería comentar que, en realidad, estudiar Derecho, estudiar leyes, no debe ser para prepararse como un instrumento de poder. Ahí creo que falló un poquito al decir eso. Es más que todo para servir, para ser empático, para estar al servicio de la sociedad y, sobre todo, para defender a personas vulnerables. Y eso es justamente lo que no pasa en Latinoamérica.
Y creo que cualquier iniciativa que fomente la justicia social es bienvenida. Los espacios de diálogo son importantes. Y creo que las comunidades, ahora, deben generar servicio y generar justicia social, que es lo que tanto anhelamos… creo, ¿no?
ÚNETE Y PRESCENCIA ESTAS CHARLAS EN VIVO (como oyente u orador): https://www.wixforms.com/f/7377478456566613039




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